20 de mayo de 2009

Baratijas futiles

A veces siento que vivo vapuleada por los discursos que vienen desde arriba y que apenas reconozco. Tiendo a criticar la todopoderosa mano de nuestro implacable sistema y al mismo tiempo formo parte de esta máquina gigantesca que impide al ciudadano medio distinguir la paja del grano. Esta mañana he visto un anuncio de champú en una revista, con extracto de camomila, mandarina, miel y flores de no sé dónde. Pues bien, aunque era absurdamente caro, aunque en mi ducha había otro medio lleno, aunque no necesitaba más ni sabía la procedencia de las flores, maldita sea, lo he comprado. Y tener los dos botes innecesarios de champú me ha hecho pensar que la diferentes verdades de entre aquello que nos venden como la única verdad posible, en aquel momento, se habían esfumado sin remedio para mí.

Un espejismo de una sociedad libre... En otras palabras.

A veces me siento como un subproducto con vida o un engranaje andante más de este sistema, que se enriquece conmigo y me ofrece a cambio baratijas futiles para mantenerme contenta.

O miedos inconscientes, que es aún peor.

Me pregunto si yo también soy parte inevitable de ese todo en el que no encontraré más que valores degradados y referentes perdidos en el baúl de la historia.

Si pudiera al menos decidir en qué dirección moverme... Pero no. El atajo del éxito basado en el consumo me ha hecho perder progresivamente la inocencia, y veo cómo a mi lado todo el mundo avanza sobre las cabezas de los demás.

Creo que estamos jugando al revés, empequeñeciendo la vida, perdiendo el tiempo con minucias vagando con un pensamiento único que es tan letal como el del Gran Hermano de George Orwell.

Y desconozco el fin del camino... Sólo se me ocurre seguir leyendo.

En definitiva, los buenos libros son los que siempre me han sacado de la estupidez.
Incluso después de comprar un champú innecesario.

21 comentarios:

H. dijo...

Buenos libros, buena música, buena película, una buena conversación con alguien sensible e inteligente. Un paseo por la playa sólo por mirar ese cielo inmenso e infinito, conocer a alguien y descubrir que hay mundos que pueden ser uno. Hay muchas cosas, a ver si tengo tiempo para hacerlas. Besitos, Teresa y, como siempre, ha sido un placer leerte.

La gata Roma dijo...

Bueno, yo a veces quiero pensar que lo mismo que nos ocurre ocurrió en el siglo XVI, y en el VI, que siempre ha habido momentos en que se ha perdido un poco el norte… No es un consuelo, es una explicación a medias. La historia se repite, el mundo se repite, nada nuevo bajo el Sol.
Kisses

P.S. Mi chmpú, entre otras cosas dice tener flores de pino por lo visto, pero ahora que lo pienso, nunca vi un pino con flores, como mucho con piñas…..

Canónigo Alberico dijo...

genial Te, genial

Manuela dijo...

Magnífico texto. Darse cuenta de ello, tomar conciencia, preguntarse si se es parte o no de la "masa"...ya es algo, pues hay muchos que jamás se plantearán esas cuestiones, es más cómodo para sus vidas, lo entiendo. ¿A donde va ese camino? Nunca se sabe si se camina por inercia, pero ¿para qué estamos aquí si no es para encontrar una respuesta? Genial, me encantó tu reflexión.

Eldan dijo...

Increíble reflexión, Té, una auténtica pasada... Creo que hasta el momento el sistema ha estado tan bien articulado que es imposible escapar del consumismo, y todos damos patinazos en este sentido, la mayoría muchísimo más gordos que lo tuyo del champú, que sólo es la punta del iceberg. Esta tarde venía hablando con Rich de la sociedad del consumo, y que quizá debería irme al Tibet y hacerme monje budista, aunque no sé si volvería a caer... xD

Besillos!!

Miguel dijo...

Ver lo que otros no ven ya te hace diferente. Además, sueles buscar la libertad donde se esconde, sabes encontrar los recovecos de un mundillo de mentiras para ir descubriendo las raices de los árboles que no nos dejan ver el más allá. El ojo que va al otro lado, podrá ver, el que se queda en la distancia debe obedecer.

Pedro dijo...

¡Fantástico, Té! Vivimos "en un espejismo de sociedad libre", dices muy acertadamente. Darse cuenta de eso hace que rompamos un montón de ataduras con el sistema. Pero no es fácil salir, aislarse. Somos lo que comemos, formamos parte la sociedad que nos tocó vivir. A algunos todavía no se nos han acabado los sueños. Seguinos pensando que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. ¡Pero es tan difícil salir de aquí!

Edmond dijo...

Como dice un rap de S.Paulo, Brasil: "Você vale o que tem". Asi estamos y para eso caminamos más y más buscando refúgios en productos mientras nos hemos convertido en subproductos de una sub-vida de donde se nos escapa el principal, que, como dice el refrán: "es invisible a los ojos".

un besito teresinha

merry dijo...

POR FÍN, DESDE LA OSCURIDAD EN LA QUE VIVO DESDE HACE AÑOS,DESDE QUE PERDÍ LA VOLUNTAD DE CAMBIAR EL MICROMUNDO QUE ME RODEA Y ATRAPA, DESDE QUÉ ME ACOMODÉ...NO HABÍA SENTIDO LA FRESCURA QUE UN DÍA PERDÍ.
HOY LLORÉ DE ALEGRÍA.
BESOS,MERRY.

marimonti dijo...

Genial entrada, Teresa.
Estamos atrapados en un sistema que se basa en la mentira, en la tomadura de pelo, en la falsedad, en la que los cabezas pensantes nos dicen que un modelo educativo, por ejemplo, es lo mejor, es fantástico, es la panacea del éxito... y se demuestra día a día que no es cierto y sin embargo seguimos sin movernos y no sentimos nuestras cadenas que nos atan y nos degradan como personas.
Cuando hago reflexiones de este tipo siempre llego a la misma conclusión: estamos imbuidos, persuadidos por el sistema y sin embargo no hacemos nada. Al fin y al cabo somos parte de él.
Besos, Teresa. Marimonti

mamen dijo...

Absolutely brilliant!

Carlos dijo...

Mi guerra con la conexión (Telefónica&Cias del ramo sí que nos dan champúes, pero vacíos, y lo peor es la indefensión) me hace escribir a toda velocidad aprovechando cada instante de luz verde.
Y no quería esperar más para felicitarte por tan genial artículo Té.
Realmente es que creo que quién lo lea se unirá a tal pensamiento sin dudarlo.
Volvemos al Far West aunque las cartucheras en lugar de colts llevarán el movil, el mp4, el ipod, el portatil, el busca, el juego, y por qué no un minimicroondas, y se subirá a un vehículo que llevará gps, dvd, tlfno, música, portatil, que le llevará a una casa con todo eso incorporado, dentro de una ciudad que vende por separado lo mismo y publicita todo junto, y
bueno al menos aún no han inventado el movil con champú incorporado :)

Sigue así, eres resistencia frente a ese rodillo invisible.

Un abrazo enorme!

P dijo...

Hermana... ...grande

Aïcha dijo...

la vida la tenemos llenas de baratijas que nos calman el ansia durante un breve espacio de tiempo para luego dejarnos ese hueco de nuevo vacio. No sabemos llenar nuestros huecos con cosas mas necesarias, quizás estamos tan acostumbrados a esta sociedad que se nos olvida la esencia de sentir y ser humano.

dijo...

Seguro que sí, H. Suerte.

Yo tampoco he visto nunca un pino con flores, Gata. Si es que ya no saben qué inventarse...

Canónigo, gracias.

Gracias también a ti, Manuela. Seguiremos buscando respuestas.

Eldan, ya te imagino con la túnica naranja ;)

'El ojo que va al otro lado podrá ver, el que se queda en la distancia debe obedecer'. Genial, Miguel, como siempre.

Qué razón tienes, papá. Pero salir, aislarse, creo que es imposible. A no ser que, como Eldan, decidas vivir en el Tíbet o en plena selva amazónica.

Gran frase en portugueis, Ed. Besinhos.

dijo...

Mil gracias, Merry. Eres un sol.

Así es, Marimonti. Lo único bueno es que somos relativamente conscientes de esa mentira.

Mum, thanks.

Buenísima reflexión, Carlos. De Telefónica y compañías similares mejor ni hablamos. Eso sí que es el colmo de la desvergüenza.

Brother, te quiero un montón. Cuídate mucho.

Es triste, Aïcha, pero tienes toda la razón. Lucharemos por no perder la esencia de sentir.

mariapahn dijo...

Yo pienso como tú, pero soy menos valiente; cuando lo hago demasiado me convenzo a mi misma y, ya sabes, la que soy y la que a veces tengo que ser nos cogemos de la mano y nos largamos a nuestro submundo, el de colores... sí, sé que es cobarde; pero el miedo es así...
No sé si tener hijos...esa es la conclusión: repudiar mi, siempre presente, maternidad.

tote dijo...

que puedo decir si soy consumista compulsiva,ya tengo hasta la eko-ball,aunque esta x lo menos es efectiva y no contamina,besazoooos

dijo...

Uy, yo tampoco soy nada valiente en este sentido, Mariapahn. Un abrazo.

Lo de la ekoball me han dicho que es todo un invento. Y es verdad, lavar sin detergente al menos tiene una ventaja ecológica. Más besos.

bagismo dijo...

esta buena la ilustracion!!, practicamente imposible de zafarse de todo eso! =(

el aguaó dijo...

No hay final en ese camino, pues nosotros lo continuamos, pero viene de atrás, igual que no lo veremos concluir.

Somos instrumentos, víctimas, números de estadística en las listas de consumidores de empresas. Somos una diana enorme, de un solo color, para un dardo pequeño. No puede fallar.

Un beso mi querida Té.