30 de mayo de 2009

Vértigo

Abandonó el motel sin previo aviso. Lo busqué por la isla desesperadamente, pero sólo supe que lo habían visto con una joven en un garito a pie de playa, donde la droga se apodera de las noches con sus tenaces dedos. "Tenía pinta de ser una de esas veinteañeras que sueñan con alejarse para siempre de la rutina de estos pueblos tediosos y llenos de nada. De esas que se escabullen para evitar la decencia en los tiempos del orden". También oí que escaparon después. En barco, claro.

        Nunca volvió a la isla. Supongo que decidió ignorar a todos los que siguen afirmando que el océano es como la muerte, a quienes no se atreven a salir de aquí. Dejó un paquete de tabaco medio vacío, una libreta de cartón que él mismo había fabricado y algunas partituras. Se marchó tras el concierto. Cambió el rumbo. Olvidó el regreso.

     La última vez que lo vi interpretaba el concierto para violín y orquesta en re mayor de Tchaikovsky. Sobre el escenario. Recuerdo que siempre llevaba consigo ese pequeño cuaderno de madera y cartón, el que quiso olvidar junto a sus partituras. Encontré anotadas las fechas de sus conciertos, leí algunos poemas, repasé las señas de los moteles que compartimos, los lugares donde fue feliz, sus dibujos. Y al final, en la última página, sólo dos frases:

"La ciudad tiene el alma de todos en una especie de burbuja que susurra más fuerte que el mar. Los viejos dicen que es como un abismo para la especie humana, pero no entienden que uno sólo siente vértigo cuando sabe que es libre". 

Les dije a los demás que no pude encontrarlo.

18 comentarios:

mariapahn dijo...

Ufffffff, me ha encantado!!! siiiiiiii y quiero ser la protagonista ¿vale? porque me veía buscando al músico, tal cual... ¡hija, se me va la onda y no veas! Como siempre un placer leerte, voy a seguir con lo retrasado; últimamente ando desconectada de la blogosfera...es lo que tiene la primavera y la fotosíntesis jejeje
Un beso enorme

Juanma dijo...

Gran relato, mi querida Té, fantástico el final. Y sí, debe ser vertiginoso sentirnos libres...debe ser el nova más, ¿verdad?

Un beso para mi chica favorita.

Juanma dijo...

errata: "no va más..."

María Socorro Luis dijo...

Precioso texto, lleno de poesía. El ansia de volar,,,

Me ha recordado una vieja canción, me ha llenada de dulce melancolóa.

Gracias y un beso.

Soco

El callejón de los negros dijo...

Algo tienen los musicos que les hace diferentes y en cierta medida incomprendidos al desconocer ese lenguaje tan básico para ellos y tan complejo para los que tenemos un oído enfrente del otro. Se nota que tienes la sensibilidad auditiva que te permite conectar.

Espero que todo vaya bien en tus labores profesionales.

Antonio

Pedro dijo...

¡Es fantástco! ¿Por qué y para qué lo buscabas, querida? Entiendo que se fue libremente, dueño de su destino. Dices que les dijiste a los demás que no pudiste encontrarlo.¿Es cierto eso? Si no fue así...¿Estaba con ella? Me dejas en ascuas. Me encanta tu manera de narrar; pero yo soy mucho más tradicional: planteamiento-nudo-desenlace. Me parece que mes has estropeado mi "tradicional" siesta dominguera.

Carlos dijo...

Como esencias que van en frasquitos pequeños son los momentos en que leemos un relato corto tuyo.
Aun así sería genial que los prodigases :)
¿No se llamaría Libertad aquella chica?
No podría tocar mejor obra para esa ocasión que la conocida como Evasión, de Tchaikovsky.
Fantástico vértigo Té.
Un abrazo!

mamen dijo...

Emocionante y contundente. Soy capaz de imaginar la sucesión de hechos como si de una película se tratase. Podría ser un buen guión para un buen corto.
Estoy loca por escuchar ese concierto para violín de Tchaikovski.
Besazos.

azulamarillo dijo...

Bella narración... pero el vértigo es síntoma de falta de libertad. La libertad es un instante de eternidad (y en la plenitud no cabe el estrés)... Os recomiendo, a próposito de Tchaikovsky, la secuencia penúltima de Copying Beethoven

marimonti dijo...

Sencillamente maravilloso, Té. Por un momento me he encotrado allí, metida en la historia, inmersa en este relato tan fantásticamente narrado. Besos, mi niña. Marimonti

Jorge Ampuero dijo...

Interesante prosa. Persevera.
Nos leemos.

Saluditos...

Adolfo Payés dijo...

Un gusto haber encontrado tu blog.. muy interesante

te dejo mis saludos fraternos
un abrazo

Chris De Lioncourt dijo...

Que bella imagen, metáfora urbana la del final del texto!

Muy interesante!!!

Salu2

Chris De Lioncourt

Parsimonia dijo...

La ciudad, sí, emite como el mar. Será por el caos de sonido, pero también, por su belleza.
Bonito texto, para releer.
Besos.

Aïcha dijo...

¿por qué siempre llevamos algo donde anotar nuestros pensamientos?

La ciudad te embriaga de aromas salados traidos del mar.

dijo...

Gracias, Mariapahn. Disfruta de la fotosíntesis. Besos.

Ay, querido Juanma, la libertad...

Me alegro Soco. La melancolía, si es dulce, mucho mejor.

Antonio, gracias. Siempre es un placer encontrarte.

¿Será que de tanto admirar a los guionistas de Lost me estoy aficionando a su manera de contar historias?

Gracias también a ti, Carlos. Quizás algún día escriba algo más sobre esta historia. Ella, claro, se llamará Libertad.

dijo...

Mum, se voy a proponer a Albert, lo del corto. El concierto es impresionante. Ya lo escucharás. Besos varios.

En mi opinión, la libertad absoluta o la capacidad para decidir qué hacer sin ningún tipo de trabas implica sentir cierto vértigo. Tomo nota de tu recomendación musical ;)

Mil gracias, Marimonti. Y más besos de vuelta.

Claro, Jorge. Nos seguimos leyendo.

Saludos fraternos, Adolfo. Muchas gracias.

Me alegra que te haya gustado, Chris. Otro saludito.

¿Verdad, Parsimonia? Son murmullos muy distintos pero que dan esa sensación de inmensidad.

Bonita reflexión, Aïcha. Besos.

el aguaó dijo...

En realidad, son muy pocos los afortunados que sienten vértigo. Si lo has sentido alguna vez, por favor, no dudes en contarme qué se siente. Yo soy esclavo de una dictadora libertad.

Besos con vértigo.