8 de junio de 2009

La Brasserie Lipp

La anciana con sombrero elige cada día el mismo sitio, un banco de mimbre al fondo del restaurante donde mata el tiempo frente a una taza de café con leche que siempre se le queda frío. Lee la prensa con desgana. Es su forma habitual de matar el tiempo en Saint-Germain.

     La chica llega poco después de las cuatro. Lleva un minivestido blanco, medias negras hasta las rodillas y unas gafas de sol inmensas, el último grito en París. Se sienta sin cruzar las piernas en el mismo banco en el que la anciana lee Le Figaro y pide una botella de agua mineral con gas.


    Desde hace tres minutos, el fotógrafo observa sin ser visto. Dos generaciones, dos mundos, piensa. 

El abismo en un click.

La Brasserie Lipp
París, 1969
Henri Cartier-Bresson
O la importancia de captar el instante decisivo

14 comentarios:

Chris De Lioncourt dijo...

La fantasmagoria de la imagen; dos universos lejanos; aún más lejanos en ese presente de papel que las retrata lo que una vez...

Salu2

Chris De Lioncourt

Parsimonia dijo...

Curiosa interpretación de la fotografía. Original.
A veces hacemos propiedad de lo público, eso es muy "animal", querer establecer como territorio todo lugar frecuentado.
Me gusta tu manera de escribir.
Besos.

Moe de Triana dijo...

Que grandes las historias que se hallan detrás de cada fotografía miarma, por cierto, ahora que caigo, a ver si me paso por el Mediamar pa comprarme una camarita, que la mía esta ya la pobre que falla más que el coche de Alonso...

¡Un saludasso miarma!

eres_mi_cruz dijo...

flash back
20 años antes en la vida de la señora...
a ella siempre le gustaron los sombreros
sólo quería agradar a su marido...

Pedro dijo...

¿Dónde vamos a parar? Pensará la anciana. Ya no recuerda -o no quiere recordar- cuando ella era joven y hermosa, en los Felices Años Veinte, quizá. De ahí conservaría su tocado, tal vez. Es bonito imaginar historias cuando observamos a la gente, ¿no es así? Sigues manteniendo el nivel muy alto, pequeña. Que dure.

Aïcha dijo...

Lo que es capaz de recrear una simple instantánea¡¡¡¡

¡Magnifica! Quizás por su simplicidad pero sin duda fiel al retrato.

María Socorro Luis dijo...

¿Porqué la gente mayor tiende a mirar con desprecio o con desconfianza a los jóvenes?...
Lo observo a menudo y no puedo comprenderlo.

Interesante texto: el valor del instante.

Un abrazo

Carlos dijo...

Contempla la fotografía como de su plano cuerpo vas extrayendo con maestría las palabras que ocultas en ella contenían dos mundos, dos pensamientos, y él, el tiempo.
Nos regalas deliciosos momentos con tus minirrelatos, son buenísimos Té!

Un abrazo!

La gata Roma dijo...

Siempre llevo la cámara encima, cuando me la olvido me falta algo, y generalmente ese día veo un montón de fotos, en cada sitio que voy; de hecho, no hace mucho había un hombre mayor y un joven en un banco, cada uno en una esquina del mismo, y pensé igual que tú en esta foto. No recuerdo bien si aquél día me la había olvidado, o yo estaba demasiado cerca y no me pareció educado robarles ese instante…
Kisses

mariapahn dijo...

¡Genial Té! ¡Genial! ... supongo que está tratada la importancia de admirar una buena fotografía de manera magistral o, también, la manera de intuir qué podía pasar en el instante que el fotógrafo inmortalizó para siempre una escena cotidiana.
Te pido desde el respeto ¡que actualices más! jajajaa sé que el tiempo es breve en esta vida que tenemos de estrés...pero... ¡mencanta leerte! o mejor...escribe un libro ¿vale?

Besitos linda

dijo...

Me gusta eso de la 'fantasmagoria de la imagen', Chris.

Gracias, Parsimonia. A veces todos tendemos a desarrollar ese tipo de instinto.

Suerte, Moe. Un saludasso.

Es genial. Podríamos inventar toda una vida a raíz de esta imagen.

A mí también me gusta dar forma a historias inventadas sobre personas anónimas. Es una manera muy original de matar el tiempo en la cola del súper.

dijo...

Es cierto, Aïcha. Cada fotografía puede ser interpretada de mil formas.

Tampoco yo lo entiendo, Soco. Y lo peor es que a la inversa también pasa.

Carlos, gracias. A mí también me encantan tus relatos.

Generaciones compartiendo asiento, Gata. No olvides nunca esa cámara.

Mariapahn, leerte es siempre una inyección de optimismo. Mil gracias.

eres_mi_cruz dijo...

historias complicadas como esta de animadversión a las medias negras...
ancianas asesinas...
¡¡¡kill, kill, kill, kill, kill!!!

el aguaó dijo...

Todos tenemos un némesis, una imagen opuesta. Quizás la mirada de la anciana, oculta bajo el antifaz despectivo, guarda las ansias perdidas de su juventud. O tal vez sea, sencillamente, una mujer que nació anciana.

La importancia de captar el momento...

Besos blanquinegros.