25 de octubre de 2009

Noche de estreno

No sabes de lo que soy capazgrita.

El improperio rasga el exquisito susurro que gobierna el hall del hotel, sede de los invitados al festival de cine. La alterada autora del escándalo, ajena al evento cinematográfico y embarazada de cuatro meses, la ha tomado con el director de la película cuando éste le ha preguntado cordialmente si la silla a su lado estaba libre. Pensó que quizás existía una mínima posibilidad de arreglar las cosas, pero los hechos no sucedieron a su manera.

Mientras ella se escabulle entre la multitud, las miradas convergen en el autor de la película. Fuera llueve.

No se preocupen, era mi ex mujerbromea él para romper la tensión. Todos ríen, especialmente su acompañante, Marion, y la calma cool vuelve a reinar.

Nadie ha dicho que la vida de un director de cine sea fácil, así que deambula por el hall entre celebridades, periodistas y demás caras conocidas. Son gentes de carcajada contagiosa y cierta vocación intrusista. Se pregunta una y otra vez qué hace ella allí, precisamente la noche del estreno. Se pregunta, también, si va armada.

Ella. Fuente perpetua de encandilamiento tanto para sus amigos y admiradores como para sus enemigos. Y resulta que él lo era. Su peor enemigo, quizás. El padre de su futuro hijo. La persona que más despreciaba en este maldito mundo.

Intenta no pensar demasiado en el tema. Se ha librado del jet lag bañándose en el océano e intuye que la crítica a su nueva película será muy favorable. Pide un whisky solo, enciende un cigarrillo importado y se acerca a Marion para ofrecerle otro. Pasa el tiempo entre conversaciones banales hasta que, llegado el momento, se sienta en la última fila del anfiteatro. Una voz en off anuncia su presencia y un foco poderoso delata su ubicación.

Él devuelve un gesto de gratitud ante la cerrada ovación apenas dos segundos antes de que la bala le atraviese el pecho.


18 comentarios:

El callejón de los negros dijo...

Vamos a tener que escaparnos a la Semana Negra de Gijón... y averiguar de donde vienen esas balas...

Me ha gustado mucho.

Un beso.

Antonio

Eldan dijo...

Consigues engancharnos con tus microrrelatos porque dan ganas de conocer la historia completa... ¡pero también tiene su encanto dejar la trama a la imaginación1!

Un besote!

Juanma dijo...

Querida mía:

De qué modo tan maravilloso nos envuelves con sólo empezar a narrar algo. Es fantástica siempre la recreación del ambiente; bueno, más que recreación, lo veo yo como una envoltura. Y a mí me encanta envolverme con tus letras.

Un par de besos para mi chica favorita.

mamen dijo...

Genial Té.En alguna ocasión te he dicho que me parece brillante esa manera tan contundente y precisa que tienes para situarnos en el relato y , que nos permite, al leerte, hacernos una idea exacta del ambiente y de los personajes. Como en las mejores novelas negras. Y te juro, querida mía (parafraseando a Juanma)que no es pasión de madre, bien lo sabes. Besos siempre.

Carlos dijo...

Glamour,odio,venganza,amor,whisky por supuesto y cine.La sospecha y la intriga ocultan las cartas de los protagonistas entre el murmullo y devenir de los extras.
Ya solo queda el suspense,y el final.

Nos haces esperar :) pero merece la pena asomarse a esta ventana.

Muy buen corto Té, un abrazo!

mamen dijo...

Ya estamos otra vez, ¿no? ¡Hay que ver cómo eres! Por favor. ¿Quién es ella? Es evidente que lo odia hasta matarlo a sangre fría, en público. ¿Y cómo es? Seguro que joven,bella, de fuerte carácter. Ella lo pierde todo...Tan herida estaba. ¡Bravo, otra vez!

Pedro dijo...

El segundo comentario de Mamen no es de ella, sino mío. Cosas que pasan.

Aïcha dijo...

creo que no sabría ser fiel a lo que me ha hecho percibir este texto. Una mezcla de sensualidad en sitios lugubres e hipocritas mezclados con las soledad de las carcajadas vacias de copas de martinis siempre llenas. No se si será lo correcto pero es lo que sentí

Moe de Triana dijo...

Po eso es na, a la vera de los tiritos que pega mi suegra...

-Moe la basura no se baja sóla miarma...

-Acércame a la Encarnación que me cuesta mucho de andá con el reuma...

-Hay que ve que trabaja meno que el fotógrafo de la Biblia...


Un saludaso.

marimonti dijo...

Este bello relato me ha hecho pensar.
He pensado en ella como autora del disparo ¿Por qué? ¿Qué me induce a ello?.¿Por qué en mi fuero interno ella es la culpable?. No lo se. Creo que a veces las apariencias engañan.
Besos, mi preciosa niña.

María Socorro Luis dijo...

Suspense y misterio en un bonito relato.
Es un placer leerte, siempre espero tus post.

Un beso. Soco

El callejón de los negros dijo...

Ella no es la culpable del asesinato, no disparó .... lo que no le quita de la listas de sospechosos...

I. Nikolayevich dijo...

Tendré que decir a mis zapatos que paren por aquí de vez en cuando.

Navegante Del Alma dijo...

Me encantan los microrelatos, será que soy de escribir mucho y busco compensación...
Y gracias por permitirme imaginar cuantas cosas más puede haber allí dentro del texto.
Besos

elzalemo dijo...

Muy bueno el relato, que alegro haberte descubierto.

yo creo que el disparo se escapó de la pelicula. Esas cosas aveces pasan.

Un Saludo y felicidades

Josep Julián dijo...

Jolines, qué mal perder. Muy buen relato con muy buen gobierno de la tensión dramática. Enhorabuena.

mariapahn dijo...

Ummmm...pues ¡no veas! tanto esperar... y va y se muere antes del estreno...jejejje

Me encanta como utilizas las palabras Té, supongo que has hecho un pacto con ellas y te dejan usarlas, yo necesitaría toda una vida para convencerlas de que me dejasen usarlas así de bien.

¡me encantó!

el aguaó dijo...

Una certera bala que acaba con el hombre más importante, o aparentemente más relevante, de la noche. La luna no estaba invitada en la sala, así que no pudo ver el disparo. Un foco de luz que limpia de oscuridad su pecho, el traje perfecto para vestirlo con la escarlata de las venas y un proyectil que mancha de créditos finales la vida del director.

Pero... ¿quién puede haber disparado?

Ella. Quizás fue ella, pues del amor al odio tan sólo hay un ruidoso paso que no deja escuchar los motivos del primero. O tal vez lo odiaba tanto, que necesitaba matarlo para volverlo a amar.

¿Quién dice que el amor no mata?

Si la tensión se pudiera tallar, tú serías su escultora. Sencillamente genial querida Té.

Besos varios y un buen puñado de caramelos de menta.