
Cuando uno es un niño y le preguntan qué quiere ser de mayor normalmente no lo tiene del todo claro. Yo quise ser astronauta, clown, escritora... Pero finalmente la elección personal y la vida en su curso me presentaron a la radio. Cuando la conocí era aún más joven de lo que ahora soy, pero la quise para siempre. Comprendí entonces lo que era un flechazo, un amor de esos a primera vista, sólo que aquella vez la vista fue oído y la palabra lo llenó todo.
Por ese motivo decidí refugiarme en esta buhardilla a media luz, a la que acordamos llamar El desván de la calle Fleet, y seguirle los pasos a la noche desde un estudio de radio improvisado. Cederle el protagonismo a la palabra y a la música. Soñar. Escuchar y escucharnos. Hacer radio con la única intención de que alguien al otro lado pueda sentir lo que nosotros sentimos cuando los micros están abiertos. Una radio sincera, insomne, sin cadenas. Una radio gestada en las entrañas del viejo desván de la calle Fleet.

4 comentarios:
Por supuesto que voy.
¡¡La cita más esperada del fin de semana!!
Mi padre escuchaba a mi abuelo desde una radio galena que transmitía clandestinamente durante la dictadura, y la conservó como un tesoro. De pequeño alucinaba con las historias que me contaba de la radio, y tu entrada me hizo recordarla.
Hacéis algo muy grande cuando hacéis radio, es una voz, pero es también ser, existencia, pensamiento, imaginación, ideas, información, compañía, evasión, es por mas tecnología que haya y por mas que el vídeo matase a su estrella, es radio.
Claro que voy :) Un abrazo y feliciades!!
Yo no lo recuerdo pero me lo contaron mis hermanos.
Cuando en mi niñez, el abuelo, era director de una radio de una ciudad de provincia y los efectos especiales de caballos, por ejemplo, se hacían con dos mitades de cocos.Yo casi los veía.
El presupuesto debía se reducido, digo yo y los anuncios debían hacerlos mis hermanos mayores.Por supuesto, gratis.
¿Y los discos dedicados?... fantásticos: "Y para Pepita el disco...para que cumpla tantos años como estrellitas tiene el cielo, se lo desea...".
Era y es, el oir e imaginar, imaginar y soñar, todo en uno.
¡Qué tiempos aquellos, Té!.
Teresa, yo creo que tú lo llevas en los genes ¿no te parece?.
Muchos besos, mi preciosa niña.
Te quiero y lo sabes
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