
SIMETRIA
Hace 2 horas


Dieciséis años después había mucho más dinero en la mesa de lo que jamás había apostado. Frente a mí, sólo el Mago. Y de fondo el peso de la última mano de la partida, el regusto a whisky caro y la bruma espesa que brota del habano para llenar de densidad el ambiente. Llevo muchos años en esto y, créanme, tengo buena reputación, pero el único tío que está ahora sentado frente a mí es el más grande. El maestro.