29 de abril de 2011

Cenizas de la infancia

Hay una tristeza que cae de repente como agua tibia,
una tristeza adelantada,
que es preludio de la muerte.

Saber que las cosas duran a través de un tiempo,
que es el tiempo del mundo,
y que por eso mismo acaban.

Sentir,
tan dentro,
la fragilidad con la que está construido todo,
incluso nuestra memoria,
y envenenarse con la reacción química
de la emoción más profunda
o buscar,
sin éxito,
una cura contra el tiempo
cada vez que escribimos,
por ejemplo,
o hacemos fotos.

Hay una tristeza que implora
cenizas de la infancia
y trazas del vaivén de aquel columpio.


Y así,
en la penumbra de esta tristeza,
permanezco helada y quieta
sin atreverme a escribir
un final.

9 comentarios:

Moe de Triana dijo...

Ese aire pesimista invita a muchas reflexiones, reflexiones que siempre son necesarias llegados a cierto punto.


Un saludaso.

María Socorro Luis dijo...

Precioso poema, Té. Con ecos de infancia y vaivén de columpio...

Un placer reencontrarte y muchos besos.

Soco

Carlos dijo...

Hasta el silencio permanece callado, mientras el poema es leído. Al fondo el columpio mece los recuerdos, y mas cercana, la tristeza que con tanto cariño los recuerda, es ceniza entre versos.

Un placer volver a leerte de nuevo Té, un abrazo!

marimonti dijo...

No estés triste, mi amor, sé que dentro de tí existe la alegría de haber compartido su vida y la tuya, su recuerdo, su amor, su generosidad, estarán siempre contigo.
Simplemente, TE QUIERO.

mamen dijo...

Y la tristeza se quedará por mucho tiempo pegada a nuestra piel y a nuestra alma.

Kata dijo...

Que bonito Teresa, que desgarrador para las que la queriamos de corazón.
gracias, por expresarlo así, me has hacho llorar.
Te quiero, gorda. Cata.

Carmela dijo...

Precioso Té, se me ha hecho un dudo en la garganta; sólo se puede escribir así cuando se escribe con y desde el corazón. Me tienes al ladito, te quiero.

Verde dijo...

Sin duda uno de los mejores.

Luis Rafael García Lorente dijo...

Verdaderamente la tristeza que representas aquí, Té, no es por la muerte, no, no quiero que lo sea, porque es una tristeza hermosa y grande, es por amor.